sábado 4 de abril de 2009

Malditas ilusiones

En primer lugar, no maldigan, eso es feo, no se ve bien en ninguna persona. Yo solo lo hago con el único y sencillo propósito de quejarme de mí mismo. Aclarado el punto, prosigo.

Me detesto, no me aguanto a mí mismo, no entiendo como una persona como yo sea capaz de existir. Normalmente no soporto personas como yo, y aborrezco haberme convertido en una persona así. ¿Que de qué estoy hablando? Ya me imagino que deben de estar cansados de leer lo mismo post tras post, pero otra vez volví a ilusionarme de un imposible. Sí, sé que ahora son ustedes los que me detestan. Si no quieren seguir visitando mi blog están libres de hacerlo.

Otra vez caí en las garras de mi estúpida ilusión de que yo podría tener algo con un hétero. Bueno, la verdad es que no sé si es hétero, pero tiene toda la pinta de serlo. Pero ¿qué puedo hacer yo? Si así me gustan los chicos. Que sean bien masculinos. Soy bisex, si quisiera un hombre que más bien parece mujer para eso me buscaría a una mujer.

¿Les cuento de este chico nuevo? Es un miembro recién llegado del grupo adonde asisto los domingos. No es muy alto, tiene la piel morena clara, cabello negro, liso por los hombros, pinta de surfero, buena nota, simpático, bella sonrisa, y una mirada de ¡dioses! Ya muchas chicas de mi grupo están impresionadas con él, y un amigo que también es bisexual opina lo mismo, pero al menos a él no le gusta. A mí sí. Y semana tras semana me atrae más.

Por eso me detesto, por eso me odio. No sé por qué no puede gustarme alguien que ya sepa que es de ambiente. No sé, no quiero culpar al destino como lo he hecho en otras ocasiones. Sé que el del problema soy yo. Yo soy el que debo ver la gente más allá de las apariencias. Soy yo el que debo ser paciente y esperar al/la adecuado/a. Soy yo el que debo dejar de imaginarme una historia ficticia aunque excitante con el primer chico que se me presente al frente. Soy yo el que debo dejar de enamorarme de un bello rostro, una sonrisa amplia y una mirada penetrante. Sé que debo dejar de pensar en esas cosas ya que cuando por fin tenga a alguien al frente, si es lindo seguramente yo no le gustaré, y si le gusto seguramente no será tan lindo o será muy amanerado o muy niña.

Y si todas esas señales solo significan que debo tener algo con una mujer, pues ¿¿¿dónde carrizo están??? Porque yo no tengo ningún problema con empatarme con alguna chica, con tal que ella me quiera, me respete y me demuestre sus sentimientos hacia mí.

Quiero cambiar mi estado civil de “Endemoniadamente Soltero” a “En Una Sana Y Feliz Relación”. Quiero conocer a alguien de bien, y si ese alguien que la/lo conozco, que sea él/ella la que se me declare y me diga que yo le atraigo. ¿Es mucho pedir?

Ódienme o quiéranme, pero nos veremos en el próximo post, si aún deciden regresar por acá.

Un beso!!!

=)

4 comentarios:

pablitö dijo...

la masculinidad y la feminidad son cuestiones accesorias... practicamente te las puedes quitar y poner cuando quieras, no son determinantes en lo que es una persona... enamorate de alguien independientemente de su sexo, de su conducta (masculina o femenina) y de la correspondencia entre una cosa y otra, y entonces seguro te ira mejor

pablitö dijo...

por cierto, quieres formar parte de un colectivo? (http://raragenterara.blogspot.com)...

para enviarte la invitacion y para que puedas escribir en él necesito tu correo, por si te interesa la idea ;)

saludos!

Monchis dijo...

Paciencia,

Ya encontrarás lo que buscas... de todas maneras reflexiona si estás dispuesto a ofrecer lo mismo que aspiras de las demás personas.

Saludos,

Sandum dijo...

Se te pasara, asi de simple...