martes, 15 de julio de 2008

Nueva sección

Hola a todos mis lectores.

Mis Crónicas están en su etapa culminante, tan solo me faltan unos cuantos capítulos para finalizarlos, así que el objetivo de este blog quedaría confinado al abandono si no fuera porque les he agarrado cariño a todos ustedes, y no tengo verdaderos deseos de dejarlos, es por eso que estoy escribiendo nuevamente algunas historias cortas, totalmente inventadas por mí, con un poquito de inspiración en mis propias experiencias, pero básicamente nuevas en teoría.

Ya le tengo nombre y todo a la nueva sección, pero quisiera ir un poco más allá y extenderle la invitacion a todos mis leyentes para hacer un concurso de títulos. Les agradecería que me ayudaran a crear este nuevo segmento, con sugerencias de nombres que les gustarían a ustedes que se llamara. Sean creativos, originales, los títulos pueden ser largos o cortos, pero tienen que ir con la filosofía de este blog, y con el echo de que sean historias cortas con un moderado contenido erótico y no muy alto contenido sexual.

Sin más que agregar, y esperando sus mayores colaboraciones, me despido.

Assail Linus

PD. También agregé un enlace para suscripciones, para que todos estén al día con cada nueva actualización que yo haga. ^_^

jueves, 10 de julio de 2008

Crónicas de un bi (11, la segunda semana)

Los días pasaban, todo normal, como extraña costumbre el fin de semana no pudimos vernos, así que saltaré al mismo miércoles, cuando cumplimos la segunda semana.

Ya habíamos chateado anteriormente, y habíamos tocado el tema, así que no me sorprendió cuando me escribió un mensaje de texto mientras estábamos sentados en el suelo de su facultad junto con unos amigos heteros de él, para ir a la facultad de al frente para masturbarnos el uno al otro.

Disimulamos un poco y dijimos que íbamos a buscar a una persona. Salimos y acordamos como iba a ser todo. Como yo era el que tenía más saldo, yo le daba mi cel a él y él me daba el suyo a mí. Él iba a entrar al baño y cuando viera que era el momento apropiado, me enviaría un mensaje. ¡Cuál sería nuestra sorpresa al llegar a la facultad esa, que hasta para ir a los baños tenía uno que registrarse en vigilancia! No nos importó, bajamos al piso inferior, entramos juntos al baño que estaba vacío y nos dirigimos al último cubículo. Era pequeño, estrecho, y en cuando entramos, al poco tiempo llegaron otros chamos que salieron casi de inmediato, no porque nos descubrieran sino porque se notaba que sólo estaban jodiendo por ahí. Cuando reinó el silencio nuevamente, Joaquín me dijo que me lo sacara; eso hice y él empezó a masturbarme poco a poco, pero la incomodidad del lugar era muy grande y acordamos irnos a otro sitio.

Salimos y caminamos por la universidad pensando cuál baño sería más apropiado para meternos; al final, decidimos entrar en la facultad de Humanidades, pero el baño no parecía funcionar por alguna razón para lo que queríamos. Nos fuimos entonces al baño de la escuela creo que de Artes, y volvimos a hacer lo que habíamos ensayado. Él entró y al poco tiempo recibí su mensaje: “Entras, ve a la derecha y encontrarás un único cubículo. Abre con cuidado”.

Entré y pensé que no iba a funcionar, ya que el pasillo donde estaba el baño estaba congestionado, pero me serené y seguí con el plan. Llegué al cubículo señalado y traté de abrir la puerta, pero no pude. Casi al instante vi una pierna bajar por dentro y a alguien soltando el seguro de la puerta. Entré y, por la cara de Joaquín, al parecer alguien pudo habernos visto, aunque no hubo secuelas de ese incidente.

Él estaba sentado en una tubería gruesa que salía directamente de la pared y se curvaba hacia abajo, justo a un lado del inodoro, las piernas las apoyaba en otra tubería similar al otro lado. De esa forma, cualquiera que viera por debajo, sólo vería un solo par de piernas en el cubículo. Me desabroché los pantalones y me bajé los bóxers hasta las rodillas. Él tenía las manos frías, pero aún así me masturbó muy bien. Me tocaba los huevos, me empujaba el prepucio hasta bien abajo (hasta llegar al punto de dolerme realmente), pero cuando lo soltaba producía mucho placer. El único problema fue que la gente entraban y salían del baño, cosa que me ponía nervioso, me distraían y no me dejaban concentrarme bien. Yo lo ayudaba a él, me masturbaba a mí mismo y a él le gustaba el espectáculo. Me dijo que cuando fuera a acabar, me volteara a otro lado, cosa muy obvia porque no quería mancharlo en ese lugar, pero lamentablemente mi eyaculación nunca llegó, no pude terminar, así que me dijo que me lo guardara y que cambiáramos de posición.

Así lo hicimos y ahora fui yo quien le bajó el bóxer y le descubrí su miembro, que tenía toda la pinta de haber estado muy excitado minutos atrás. Comencé mi trabajo y coloqué -por primera vez en mi vida- mis manos sobre un pene que no fuese el mío. Se sentía muy bien. Empecé mi movimiento estimulatorio y noté con curiosidad la curvatura intensa de su pene hacia abajo. Eso hacía que me fuera un poco incómodo masturbarlo. Él lograba lubricar bastante, y yo me mojaba los dedos con mi lengua para humectarlo más aún. Tenía un glande bien grande y provocativo. En un momento le dí tanto placer en esa zona de su cuerpo que él me detuvo con un “Basta! Ya va. Es que tengo muy sensible la cabeza del pene”. Después de unos minutos, él tomó control de su miembro y apuntó al inodoro. Sus chorros cayeron en el asiento y dentro del mismo. El morbo de ver a una persona masturbarse y eyacular en frente de ti es muy grande.

Cuando su descarga finalizó, se lo guardó, nos besamos (ah, sí, por cierto, mientras lo nos lo hacíamos, nos acercábamos lo suficiente para besarnos e intensificar más los estímulos), luego él salió disimuladamente, aunque costó bastante esperar al momento adecuado porque la gente seguía entrando y saliendo del baño (de echo, fue tan larga la espera que Joaquín incluso se fumó un cigarrillo entero ahí mismo). A los pocos minutos después salí yo, luego de arreglarme y revisar que no me quedaban vestigios de lo que acababa de ocurrir. Afuera del baño nos volvimos a encontrar y nos fuimos a Plaza Cubierta donde nos encontramos con unos amigos de ambiente y nos sentamos a hablar con ellos. Al poco tiempo, ya me tenía que ir a mi casa y me despedí de mi novio, y él me prometió que la próxima vez sí me haría terminar a mí.

Aunque lo que él no sabía es que ese plan se iba a complicar un poco, y que nos tendríamos que conformar con otras cosas... Pero claro, eso será parte del próximo capítulo.