jueves, 26 de junio de 2008

Middle of nowhere

Escribo este post porque tenía tiempo sin publicar nada nuevo.

Estoy redactando poco a poco mi próximo capítulo de Crónicas, pero aún no lo puedo publicar. No he tenido el tiempo suficiente para sentarme en la PC y ponerme a pasar todos las páginas de mi antiguo diario :S

Como novedades extras, puedo decir que ahora tengo novia!!! Sí, hace un par de semanas que nos empatamos, pero nuestra relación no ha llegado muy profunda básicamente porque sólo podemos vernos los fines de semana, ya que yo empecé a trabajar en estos días y se me ha dificultado enormemente el ir a verla. Sin embargo sí puedo relatarles lo que ocurrió el sábado pasado cuando finalmente nos vimos.

Ella y yo nos encontramos en la universidad y nos dimos un beso tierno, luego nos fuimos a caminar por las facultades. Llegamos a Ciencias y nos metimos en un salón vacío. Ahí yo recordé las aventuras que viví hace ya más de un año con Joaquín, pero luego regresé al presente y me concentré en mi novia. Nos besamos apasionadamente y yo me senté en un pupitre, mientras ella me besaba de pie en frente de mí. Luego, ella se me sentó con las piernas abiertas en mi rodilla y se quedó un rato ahí mientras me seguía besando. A los pocos segundos, ella empezó a moverse lentamente, armoniosamente, como danzando un baile sólo conocido por ella. Después de un rato, sus movimientos se hicieron más enérgicos y ya no podía ocultar que se estaba estimulando con mi pierna!! Me besaba muy inspirada y estaba totalmente entregada dándose placer sin ayuda de nadie.

Yo estaba disfrutando el espectáculo, y la besaba mucho respondiendole a su nueva oleada de energía. Mis manos se se deslizaban por sus cabellos, cuello, espalda y llegaban a la cintura, donde lograba estimularle mucho más, al ser una de sus zonas más erógenas. Sin embargo, no pudimos llegar más lejos. Ella me dijo que no quería continuar, aunque le estaba gustando mucho, y por varios factores. Uno de esos es que ella y yo estábamos en contra reloj, porque ibamos a llegar tarde a una reunión que ambos teníamos que dirigir. Así que antes de salir del salón nos acomodamos todo y salimos como si no hubiera pasado nada.

¿Qué tal? Yo todo emocionado y me dejaron totalmente "empalmado". Al menos al llegar a mi casa logré "relajar" mi órgano reproductor.

Esto "casi" me hace recordar mi primera relación sexual con una mujer... pero se los contaré después.

Se me cuidan!!

sábado, 7 de junio de 2008

Crónicas de un bi (10, la primera semana juntos)

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Disculpen la tardanza, aquí un nuevo capítulo de mis Crónicas.
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Ese miércoles no nos vimos, pero el jueves y el viernes sí. El jueves nos fuimos al Recreo donde me presentó a una amiga suya llamada Carmen, quien también era de ambiente, y nos tomamos unas fotos, después Joaquín y yo nos fuimos a la Fraga donde no hicimos más que besarnos durante un buen rato. Él pidió agua mineral y fue lo único que consumimos en ese local. Al salir del bar nos topamos con Jesús que nos preguntó qué hacíamos ahí nosotros solos, y Joaquín y yo nos miramos y le contestamos con toda la inocencia: ¡Nada! LOL

El viernes nos reunimos tres parejas, Lenny y Daniel, Carmen y su novia Jasmine, y Joaquín y yo, y buscamos un sitio para pasarla bien un rato. Al final, después de buscar y caminar mucho, nos fuimos a 2 Barras, donde estuvimos echando broma, tomando un poco, y haciendo la actividad favorita de los seis: besarnos con nuestras respectivas parejas. Ahí fue donde nos tomamos la primera foto dándonos un beso. Después de alargar mucho la despedida, Lenny y yo teníamos que irnos. Daniel se fue con nosotros y Joaquín se quedó con Carmen y Jasmine, ya que ésta última tenía carro y le iba a dar la cola para su casa.

De ahí no nos vimos en todo ese fin de semana, pero sí nos escribíamos y chateábamos. El lunes o martes yo subí a Caracas para estar con él un rato, pero fue el miércoles cuando cumplimos nuestra primera semana juntos cuando ocurrió algo verdaderamente importante, nuestra segunda visita a Cool.

Ese día me fui temprano para Ciudad Universitaria para esperar a Joaquín. En este punto debo de hacer una pausa en la historia para informarles que aquí tuvimos una pequeña discusión no recuerdo el por qué, pero sí recuerdo que nos fuimos a un pequeño bar situado al frente de la universidad donde tendríamos la privacidad para aclarar nuestros puntos. El detalle es que llegó otra amiga de Joaquín, Mildred (totalmente straight) y se quedó con nosotros tomándonos unas cervezas. Como Joaquín y yo teníamos cosas importantes que hablar, él decidió decirle la verdad a su amiga. Le dijo: “Voy a decirte algo que quizá te sorprenda. Soy bisexual, y él es mi novio”. Cuando escuché eso de su boca, olvidé porqué habíamos peleado, no puedo negar que me agradó mucho que me reconociera en público y que no le importaba que su amiga supiera de él ni de mi. La chica, muy simpática ella, dijo que no le importaba y que mientras él fuera feliz, no habría ningún problema. Así que esa forma pudimos terminar de aclarar el malentendido que teníamos y finalmente salimos para el Sambil. Ah, le dijimos a Mildred que iríamos a otro sitio más privado para tomar y que si quería ir con nosotros. Ella aceptó sin casi pensarlo. Luego le aclaramos que era un lugar de ambiente, y ella no se inmutó y dijo que no tenía problemas en ir.

En la estación del metro Joaco me presentó a Johana, otra amiga de él. Ya en el Centro Comercial, estuvimos ahí un rato hasta que decidimos caminar hasta Cool Café, que quedaba relativamente cerca. Al llegar, pedimos una mesa grande (Lenny y Daniel irían luego) y ordenamos unas cervezas; más adelante pedimos unas raciones de tequeños. Joaco me los daba en la boca y yo a él. Brindamos varias veces, nos tomamos unas fotos y nos la estábamos pasando muy bien todos.

Al poco tiempo, mi novio y yo empezamos a besarnos, pero fuimos interrumpidos por la pareja que faltaba por llegar. Por ende, volvimos a brindar y ya con unas cervezas encima, proseguimos con nuestras clases particulares de besos. La intensidad de la acción hizo que nuestras manos se deslizaran por entre nuestras ropas y empezamos a acariciarnos directamente piel con piel: brazos, pechos, tetillas, ombligo, pancita, espalda... Hasta que él me preguntó: “¿Qué te gustaría hacer?” Yo le contesté: “Si no hubiera tanta gente, me encantaría tocártelo.” “¿Ah, sí? ¿Quieres hacerlo?” me respondió, y sin esperar respuesta tomó mi mano y la bajó disimuladamente por debajo de la mesa directamente a su pantalón, a su paquete. Yo agarré confianza, y viendo que los demás estaban distraídos conversando, empecé a explorar lo que podía con las puntas de mis dedos. Su pantalón (para fortuna en ese momento, aunque fue la perdición más adelante) era un poco ajustado, por lo que pude sentírselo completito. Él lo tenía medio erecto y lo movía poco a poco para que yo lo sintiera. Luego de un rato muy emocionante, le di un beso y di por finalizado por los momentos mi exploración.

Después le dije: “¿Quieres tocar el mío?” Su sonrisa me respondió. Hice lo mismo que él me hizo a mí, tomé su mano y la bajé discretamente a donde mi abultado pero bien disimulado pene estaba escondido. Mis pantalones eran más flojos y me quedaban más anchos que los de Joaco a él, por lo que pudo pasar lo que les relataré ahora:

Él me bajó el cierre un poco, yo lo ayudé a terminar el trabajo, y luego en frente de todos (aunque no nos vieron por lo distraídos que estaban) metió su mano y me lo tocó encima del interior. Lo examinó con sus dedos y luego, como quien no quiere la cosa, me lo sacó de su prisión y empezó a masturbarme debajo de la mesa. Yo estaba entre excitado, emocionado y asustado. Nos besamos y él seguía su trabajo. Se me acercó al oído y me dijo: “Estás lubricando mucho” ¡Cómo no habría de estarlo! Después de un rato, donde me logró dar mucho placer y hasta dolor (porque me jalaba mucho el prepucio hacia abajo para sentir mayor placer al soltarlo), me metió el miembro otra vez en su cárcel de tela y trató de subirme el cierre. Como no pudo, le dije que lo dejara, que yo mismo lo haría cuando hubiera perdido la erección. Él se olfateó su mano y el aroma de mi sexo lo tenía bien plasmado. Lo olía mucho y me ofrecía su mano para yo oler también. Al cabo de unos minutos, yo traté de hacer lo mismo que él hizo, pero por lo ajustado de su pantalón era imposible que yo metiera mi mano en su pantalón, y mucho menos que se lo sacara, sin embargo nos la arreglamos para que yo pudiera meter un par de dedos y le tocara sus vellos peneales, de esa forma, la contextura de su miembro y su olor se quedaron en mi mano también.

Los minutos pasaban y nuestro juego finalizó con un fuerte beso. Las rondas de cerveza llegaban y las conversaciones se desarrollaban con normalidad. Ya como a las 10pm empezó el show del local (¿¿después de todo aún quedaba un show??? LOL) Unos travestis con micrófono en mano cantaron una serie de canciones conocidas, canciones sencillas, a dúo... Un buen espectáculo. Y después de todo eso empezaron los juegos. No recuerdo cual fue el primero, pero el segundo fue más interesante. Joaquín me dijo para participar con él, ya que era en parejas. Acepté un poco asustado porque no sabía lo que iba a pasar. El juego comenzaba normal, ponían una canción y los animadores decían un color del arcoiris gay. Cada color significaba algo distinto: Verde-baile normal, Amarillo-cambio de pareja... Lenny y Daniel se pusieron a participar también y entre nosotros cuatro tratábamos que quedar cuando hubiera un cambio de parejas, pero por supuesto nuestros planes no funcionaron y terminamos bailando con la primera persona con la que nos encontráramos. Al final del juego, sin embargo, yo terminé bailando con Daniel pero nos descalificaron al confundir un color y como teníamos que quedarnos paralizados como estatuas, yo quedé en una pose parecida a como si estuviera haciéndole un oral a mi amigo.

Volvimos a la mesa y las rondas de cervezas continuaban y la hora de la despedida se avecinaba. Cuando ya era lo suficientemente tarde para mí, cerca de las 11:30pm, pagamos la cuenta y nos fuimos. La estación del Metro estaba cerrada así que tuvimos que tomar unos taxis para que nos llevaran a nuestros destinos. Como Lenny y yo vivíamos cerca, tomamos uno los dos; Daniel se nos unió porque su casa quedaba en el camino. Joaquín, Johana y Mildred tomaron otro taxi. Yo llegué un poco tarde para mi casa, pero sin ningún problema.

Esta celebración de la primera semana estuvo muy buena, pero para la segunda hicimos algo mucho mejor. LOL

domingo, 1 de junio de 2008

Efebofilia, ¿parafilia enfermisa o sensaciones normales?

Según wikipedia, la efebofilia, también conocida como hebefilia, es la condición en la cual personas adultas experimentan atracción sexual hacia adolescentes que ya han pasado la etapa de la pubertad. La pederastia es la atracción hacia adolescentes masculinos. La atracción hacia adolescentes femeninas cuyo físico corresponde más bien al de una preadolescente (niña, puberta o prepuberta) es conocido como «loli-con» o «complejo de lolita». Por definición, estos términos no son sinónimos de pedofilia. No obstante, en los países occidentales se ha usado con frecuencia la palabra pedofilia para referirse a la efebofilia y, en general, a la atracción sexual hacia cualquier persona cuya edad sea menor a la edad de consentimiento sexual.

Los deseos sexuales hacia adolescentes son comunes en adultos con orientación heterosexual u homosexual. Sólo cuando esa atracción es exclusiva se le puede llamar efebofilia. Debe hacerse notar que, a diferencia de la pedofilia, la efebofilia jamás ha sido vista como patológica por los psicólogos y psiquiatras. De hecho, es considerada la norma en algunas sociedades en las cuales las adolescentes se suelen casar con hombres adultos. Sin embargo, suelen existir leyes que penalizan las relaciones sexuales entre adultos y adolescentes por debajo de una edad determinada que varía de país en país (la edad de consentimiento sexual). Fin de la cita.

Haciendo notar las negrillas colocadas por mí, nos enteramos que esta "parafília" es sólo vista de esta manera sólo cuando la atracción es exclusiva, es decir cuando no se tiene en mente más nada que eso. También vemos que realmente el sufijo "filia" está de más, ya que jamás este comportamiento ha sido visto como una patología por los expertos.

Hasta leer este artículo, yo me consideraba efebofílico sólo por sentir atracción por algunos adolescentes hombres (jamás en niños), pero ahora debo de redefinir mi condición. Sé que me gustan las mujeres, pero no las niñas pequeñas ni las adolescentes (a menos que la chica en cuestión esté muy buena y se vea bien "madurita" jaja), pero usualmente no me fijo en las muchachitas tan jóvenes, sino en las que luzcan más grandesitas, mi rango de preferencia de edad para las mujeres oscila entre 17 y 25 años.

Con los hombres soy diferente. Siempre me he fijado más en los chicos jóvenes, adolescentes de buen ver, y que tampoco se vean tan niñitos. Mi rango de edad en que los prefiero son entre 15 a 23 años. No me refiero con esto que jamás llegaré a tener una relación con una persona mayor, sino que "disfruto más" viendo fotos, videos, o a los chicos mismos en vivo, cuando están en esas edades. Sé por investigaciones en la web que esto es muy común, y que a muchos homosexuales les atrae más los chicos jóvenes, o a los jóvenes adultos.

Así que ahora, mi efebofilia me la voy a tomar más a la ligera (yo hasta ya creía que iba a tener que ir a un psicólogo para que me tratara por esa "abominación" lol). Sé que me gustan los chicos y los adolescentes hombres, pero tampoco tengo preferencias exclusivas por ellos.

También la podría considerar como una etapa, y que seguramente cuando vuelva a tener alguna pareja, sea del sexo que sea, mis intereses por buscar material bibliográfico de ese tipo disminuya considerablemente para centrarme en mi relación real.

Sea como sea, la efebofilia es algo con lo que hay que tener consideración, pero tampoco hay que dejar que te influya por completo. Si sientes un poco de atracción por ese vecino tuyo que pasa frente de tu casa cuando regresa del liceo, o cuando pasas por una cancha deportiva te quedas viendo más de la cuenta a ese muchacho sudado por tanto jugar, ¡no te compliques! No te vas a castigar por pensar de esa manera, ni tampoco creas que estás solo en eso. Con tal que respetes las leyes básicas y no te pases de la raya, no hay ningún problema con que seas efebofílico y que disfrutes de tu vida.