miércoles, 30 de abril de 2008

Sorry! No los he olvidado

Antes que nada, de veras que lamento haberme ausentado tanto tiempo, es que requería un pequeño descanso para poner en día mis cosas.

NO LOS HE OLVIDADO!! Sé que tengo un compromiso personal conmigo mismo y también con ustedes.

La nueva entrada de mis Crónicas vendrá pronto, así que no desesperen. ñ.ñ

Por otro lado, veo que mis antiguos visitantes dejaron de pasar por acá. Creo que tendré que hacerle más publicidad al blog! lol

Bueno, es todo por ahora. Ya verán que pronto tendrán el próximo capítulo.

Se les quiere...

Seremos felices en la medida que sepamos olvidar.
Secretan

miércoles, 16 de abril de 2008

Crónicas de un bi (7, conociendo a un chico nuevo)

De lo único que no puedo arrepentirme nunca, es el haber conocido a estos chicos y al ambiente, ya que de esa forma tuve mi primer novio.

Todo empezó en una salida para Revo, nos fuimos súper temprano ya que pensábamos que ese día las primeras 100 personas entraban gratis. Cuando llegamos, hicimos la cola para entrar y no habían más de veinte personas delante de nosotros. Las horas pasaban y más gente se unían a nuestro grupo (para odio de las personas de atrás). Cuando por fin abrieron las puertas del local, y nos tocó nuestro turno de entrar, nos enteramos que ese día no había promoción y teníamos que pagar 25 mil bolívares de entrada cada uno.

Como una parte del grupo no teníamos suficiente dinero (la economía pega en muchas ocasiones), nos miramos todos y dijimos: “¿A dónde vamos?” El nombre de la Fraga apareció de la nada, ya que era mucho más económica la entrada, y decidimos agarrar un taxi para ir hacia allá. Mis tres amigos (Lenny, Samuel, Jonathan), junto con un par de chicos que conocí días atrás (Jesús y Leonardo), otro nuevo que llegó justo cuando nos estaban rebotando y yo nos fuimos a la avenida a esperar un taxi.

Yo no detallé mucho al nuevo, pensé que podía ser otro chico equis en la vida del grupo (tal y como habían sido muchos otros que se quedaron en el club). Nunca nadie nos presentó, ni mientras esperábamos el carro, ni mientras nos llevaba a Sábana Grande, ni cuando estábamos pagando la módica suma de 10 mil bolívares de entrada a la Fragata (nada comparado con los 25 mil), ni tampoco cuando entramos y nos pusimos a bailar adentro de bar. De hecho, ni siquiera yo dije nada... pero él sí.

Yo le había echado el ojo en un par de ocasiones, y me preguntaba cómo una persona como él se había juntado con el grupo con que yo estaba, porque él no parecía muy gay, ni muy loca, ni muy extrovertido, ni siquiera era fuerte, y eso me llamaba la atención. Me interesaba saber de él y cómo había conocido a los chicos, pero yo nunca dije nada. Afortunadamente para los dos, él se me acercó y me dijo: “Como nadie nos ha presentado: Mucho gusto, me llamo Joaquín.” Yo volteo a verlo, lo miro a los ojos y le respondo de lo más normal: “Ah, sí, es cierto. Yo me llamo Assail”.

Desde ese instante, sin saberlo, nuestras vidas se unirían más de lo que imaginábamos. Después de bailar un rato, tomar y seguir bailando, él y yo nos apartamos del grupo para hablar un poco de nosotros. Nos fuimos a todas partes para poder hablar sin que la música nos molestara, a los pasillos, las escaleras, hasta salimos del local un rato, pero eventualmente siempre regresábamos al mismo sitio.

Nos sentamos cerca de la barra y hablamos de nosotros, nuestras vidas, de cómo terminamos conociendo el grupo y el ambiente; también aprovechamos para darnos nuestros números telefónicos y los correos. Seguimos bailando un rato, hasta que comenzó la música bailable. Él me preguntó si quería bailar, y le dije que no sabía mucho pero que lo intentaría. Él me dijo que me enseñaría.

No me podía quejar, ¡tenía un buen instructor! Bailamos salsa, merengue y hasta regguetón (cosa que yo me había prometido no hacer jamás LOL). Hubo un momento en que unimos nuestras frentes, y yo sentía unas ganas intensas de darle un beso, pero la música nos llevaba, y ella misma nos separó.

Estuvimos un buen rato bailando, y cuando regresamos al grupo TODOS nos preguntaban con cara de picardía “¿Y dónde se habían metido?”. Yo tenía muchas cosas en mi mente, pero el resto de la velada volvió a lo de siempre, nos quedamos bailando entre todos, sin casi apartarnos. Cuando llegó la hora de irnos, yo no quería que todo acabara, pero las cosas pasan por una buena razón.

A Leonardo le dieron unas ganas de comer algo por ahí cerca y nos fuimos a un restaurant que estaba abierto a esas horas (5:15am), pero no nos pudimos quedar porque en el lugar no aceptaban tarjetas de crédito (y no teníamos efectivo). Yo acompañé a Joaquín a preguntar la tarifa para su casa a un taxista que estaba cerca, y luego regresamos con el grupo. Él se despidió de todos, y prometió escribirme más tarde. A las pocas horas, ya me estaba llegando su primer mensaje.

Cuando me escribió, me dijo que le había agradado mi compañía, que le gustaba como pensaba, yo le dije lo mismo y que cuando mi PC regresara del técnico, chatearíamos. Después de una mañana agitada por Leonardo (no conseguíamos dónde comer sino hasta bien puesta la mañana), llegué a mi casa como a las nueve o diez de la mañana, y me llevé la sorpresa de que me habían devuelto la computadora esa misma mañana. Yo ni tonto ni perezoso, lo primero que hice fue conectarme y agregar el correo de Joaquín.

Ese mismo día chatié con él, no recuerdo si fue en la misma mañana cuando me conecté o en la noche, la cosa es que hablamos un buen rato ese día. Es más, ahora que hago memoria, me parece que fueron las dos veces, me había gustado tanto la conversa de la mañana, que estaba ansioso por hablar con él en la noche, y cuando lo hicimos, nos quedamos hasta las 2 o 3 de la mañana. Hablamos tanto, y desnudamos nuestras almas, que nos gustamos incluso más. Pensábamos tantas cosas iguales, y aunque diferíamos en otras cosas, poco a poco la atracción crecía más.

El domingo volvimos a hablar, y otra vez por mucho tiempo. Él me gustaba tanto que no dudé ni un momento cuando acordamos vernos el día siguiente. Yo igual tenía que subir a Caracas, así que quedamos en vernos después de la diligencia que yo tenía que hacer.

Mis panas me ayudaron también en que yo tuviera la seguridad de salir con Joaquín. Lenny y Samuel me decían que a ese chamo yo le gustaba bastante (aunque eso yo ya lo sabía LOL), y como él me gustaba a mí, pues con más razón lo iba a ver el día lunes.

Pero eso es parte del siguiente capítulo. =)

lunes, 14 de abril de 2008

Conocerse a sí mismo

Bueno, esta pequeña entrada es sólo para hacer un par de comentarios.

En primer lugar, mycyberlife tienes razón! lol Cómo estará mi dislexia o mi mala memoria para recordar ese detalle precisamente. Es "2 Barras", y sólo lo visité un par de veces nada más. Jamás he entrado a Exodus, y no planeo hacerlo.

Y con respecto al anónimo que dijo que yo le parecía gay... amigo, si esto te pareció gay, lo que viene será para que me des el título de SUPER-MEGA-RECONTRA-LOCA-DECLARADA-FUERA-DEL-CLOSET. No, bueno, estoy exagerando. Sé que no tengo por qué justificarme con nadie, mucho menos con alguien que se oculta detrás el anonimato, pero voy a decir sólo una cosita porque me parece necesario. Digamos que es sólo para sentirme bien conmigo mismo y también para completar más esta entrada:

Uno es bisexual no por las cosas que hayas echo, sino por lo que uno siente dentro de uno mismo. Yo soy bi porque como siento atracción por los hombres, también siento lo mismo por las mujeres. Y ojo, no son todos los hombres o todas las mujeres, son chicos y chicas específicos los que me gustan.

Si alguien llegó a conocer este blog, fue porque ha visitado otras páginas y ha conocido muchas otras historias además de la mía, pero si hay tantas historias en este mundo, ¿cuántas no habrán de relaciones heterosexuales?

Aquí comento mis día a día, mis experiencias privadas. Ya he mencionado anteriormente que a veces sucede que cuando quieres estar con una mujer, viene un hombre y se te mete por los ojos, o cuando estás conociendo a un chico, tu vecina de al lado viene y te pica un ojo. A mí me ha pasado. ¿Pero qué hago? Voy dejando esas historias para después. Mi intención primordial para abrir este espacio fue el poder decir cosas que no le he dicho a casi nadie, y además, el poder transcribir mis Crónicas (más en particular la historia que viene en los próximos capítulos).

De echo, justo en estos momentos de mi vida, estoy interconectándome con una muchacha demaciado genial. Yo ya la conocía desde hace más de un año, pero ahora por diversos motivos hemos re-activado el contacto y ahora me está gustando más de lo normal. Pero no quiero apresurarme con ella, ya que no la quiero perder como amiga si doy un paso erróneo. Tengo que ver si ella también siente lo mismo por mí, e ir poco a poco.

Bueno, me alargué más de lo que quería en este post. Les prometo que pronto tendrán el nuevo capítulo de mis Crónicas. Tengo tantas ganas de ya tenerlo listo, ya que justo en ese momento de mi vida comenzó una etapas que nunca había experimentado: mi primer novio oficial.

Se me cuidan!

No hay cosa más difícil que el conocerse a sí mismo.
No hay cosa más facil que el dar consejos.
Tales De Mileto

jueves, 10 de abril de 2008

Crónicas de un bi (6, en ambiente)

La primera disco que visité fue una que a la que mis amigos les gustaba mucho, por ser la más “chic” de todas las que ellos habían ido. Su nombre era “Triskel” y de veras, cuando entré, me di cuenta que estaba en un buen lugar, aunque nunca hubiera visitado alguno de esos sitios antes.

Debo de admitir (como me imagino que los primerizos lo hacen) que lo que yo me imaginaba de un sitio de ambiente no era nada comparado con lo que estaba presenciando en ese momento. Yo me imaginaba algo medio grotesco, con puros tipos besándose y teniendo relaciones sexuales ahí en frente de todos, o que me verían como “carne nueva” y que me quisieran violar sin importar con quién estuviera. LOL. Pero afortunadamente no fue así.

Entramos, pagamos, subimos las escaleras y llegamos a la primera sala. Para quien no conozca el lugar (obvio estoy hablando de personas que no son de Venezuela), Triskel es un local con dos salas (cielo e infierno) y un laberinto (llamado El Purgatorio) y en cada sala se oye música diferente (electrónica y latina). Nosotros ese día nos la pasamos más en la de música latina, pero igualmente visitábamos la otra cuando nos cansábamos. Mis amigos me estaban echando broma y refiriéndose que mi primera visita a un lugar de ambiente era a uno “5 estrellas”. Yo me sentía bien, era bien agradable estar ahí, ya que de por sí no soy tan rumbero, y esas escapadas me agradan bastante.

Fue ahí también donde bailé por primera vez con un hombre, cosa que jamás había echo. Al comienzo pensé que no lo haría, pero me adapté totalmente y no me importó hacerlo. Bailé con todos el grupo que estaba ahí (de echo esa fue mi “gran” iniciación, jaja).

Ese día Triskel se llenó bastante, uno no podía ni caminar de una sala a la otra. Se sentía el calor de los cuerpos sudados de cientos de hombres –algunos sexys y otros no- y yo no me quería ir por nada del mundo. Pero todas las cosas tienen un final, y la mañana llegó sin que me diera cuenta. Yo había bailado y me había divertido tanto que no sentí lo cansado que estaba. Cuando nos fuimos cerca de las 7am, y me monté en la camioneta para ir a mi casa, caí dormido totalmente hasta que llegué a mi destino.

Mis amigos me preguntaron por Messenger si me había agradado la salida a Triskel, y yo por supuesto les dije que sí, que quería repetirlo nuevamente. Ellos dijeron que iban a ir a los pocos días a otra disco distinta, una llamada “Revolution”, que según era menos “chic” pero mucho más grande, además que si llegábamos temprano no pagábamos entrada y además, ese día sería barra libre, o sea que podíamos tomar todo lo que quisiéramos.

Ese día llegó pronto, y conocí finalmente esa otra disco, que sería la que más protagonismo tendría en mi vida personal en episodios posteriores.

El local quedaba mucho más lejos de la estación del Metro que Triskel. Era una calle largísima que yo creía que nunca se iba a acabar. Nuevamente estaba con algo de pena encima porque la gente se nos quedaban mirando bajando la calle, y uno que otro inadaptado social nos decían: “Allá van las mujeres”, o “Van para el sitio de maricas”. La verdad que no recuerdo sus palabras, pero eran cosas así.

Cuando llegamos, teníamos que hacer la cola y esperar un buen rato. Las personas llegaban y nosotros echábamos broma ahí en la fila. Cuando la cola ya estaba bien larga, fue que pudimos entrar a Revo.

Verdaderamente era lo que me habían prometido: un lugar más grande. ¡El sitio era grandísimo! Una gran sala abajo, con música electrónica, otra un poco más pequeña al lado con música latina, y una tercera sala subiendo las escaleras, donde ponían música retro (claro, adaptadas electrónicamente). Ese día disfruté creo que mucho más que cuando fui a Triskel, porque la proporción espacio-gente era mucho mayor.

Bailamos, tomamos, volvíamos a bailar, volvíamos a tomar... En el local hay incluso varias mesitas con sus sillitas, para que la gente pueda descansar, cosa que no había en Triskel (sólo tenían un par de salitas mínimas con unos puff que unos tipos tenían acaparados toda la noche); pero nosotros no nos llegamos a sentar en ningún momento.

Al final de ese día, o mejor dicho, de esa rumba, volvimos a despedirnos hasta una nueva ocasión. De veras que me estaba agradando muchos esos locales de ambiente. ¿¡Cómo era posible que haya pasado tanto tiempo antes de conocerlos?! No lo sé. Sin embargo aún tenía que conocer un último lugar, el cual tanto había oído hablar, pero aún no había ido: la Fragata.

Recuerdo cuando fui con mi grupo, sólo a conocerlo. Ya me lo habían advertido: estaba conociendo los sitios de ambiente del mejor al peor. Me habían dicho que “el hueco” era un bar muy pequeño, que aunque le habían echo unas remodelaciones y le habían construido un segundo piso,.ese sólo estaba abierto al público los fines de semana; para más colmo, me dijeron que ahí tampoco llegaba la señal de los teléfonos.

Con todo eso en mente, entre por primera vez en la Fraga. El sitio no es un lugar tan feo, de hecho, por ser tan pequeño es bastante “acogedor”. Tiene su bar y su modesta sala de baile rodeados por algunas sillas altas que están colocadas frente a una larga repisita para colocar las bebidas. El ambiente adentro es pesado, y aunque tiene aire acondicionado, hace bastante calor. Ese lugar se llena mucho por ser uno de los primeros bares para gays y lesbianas de Caracas. Ese día nos tomamos un par de cervezas, estuvimos un rato conversando y viendo a los chicos que entraban, y nos fuimos relativamente temprano.

A los pocos días, cuando volvimos a entrar a la Fragata, escuché de otro lugar llamado “2 Barras” que no quedaba muy lejos. Insistí tanto que me llevaron a conocerlo, pero hubiese preferido no haberlo hecho. El sitio no es feo, pero sí es más tosco que la Fraga. Queda a un par de calles de este último, y subiendo unas escaleras dentro del mismo local. Es tipo bar también, pero más pequeño que la Fraga.

Estas fueron mis primeras aventuras en el ambiente, pero antes de pasar a mi próximo capítulo debo de mencionar un pequeño incidente que ocurrió a comienzos del año 2007. En una de las rumbas en Revo, Lenny se me acerca y me dice que yo le gustaba a un chico que conocí ese día y que estaba con nosotros bailando y pasando el rato. Él a mí no me gustó en ese momento, pero me llamó la atención la idea de que otra persona se interesara de mí. El chamo se pone a hablar conmigo, me pide mi número, y yo se lo doy. A los pocos días comenzamos a conocernos por mensajes y cuadramos una salida al cine para ver una película juntos. Yo estaba bien mentalizado de que sólo veríamos la película, en parte porque ya conocía algunos detalles de él que no me gustaba, y también porque él era un chico muy salido del clóset, y yo no estaba preparado para una relación así de abierta. Ese día vimos la peli y él me agarró la mano en la sala. Yo no se la quité pero tampoco hice ningún movimiento para indicar algo más. A la salida nos fuimos a la Fragata, donde estaban mis otros amigos del grupo, pero yo ya me sentía muy incómodo con él. No se lo dije pero cuando trató de tomarme la mano dentro del bar, yo no lo dejé que lo hiciera. A él le extrañó y me preguntó, yo le dije que le contaría después, que no quería decir nada en frente de tanta gente. A la salida le dije que no estaba cómodo y que me disculpara, que lo nuestro no iba a pasar a mayores. A él le dolió un poco, pero según tengo entendido se recuperó rápidamente ya que empezó a salir con otros chicos después de eso.

Ahora sí, estos capítulos extraídos de la nada finalmente terminaron. A continuación, en los próximos capítulos, publicaré las anotaciones que hice en mi diario, con mis vivencias, tanto positivas como negativas, referentes a mi primer novio formal. Si son muy cortas o muy largas, o si son muy cursis, muy cómicas o muy tristes, así las voy a dejar. Gracias por sus comentarios.

lunes, 7 de abril de 2008

Saludos!

Ya estoy preparando lo que espero sea mi último post sacado enteramente de la nada, ya que no había echo ninguna anotación en esos días. Sin embargo estoy bien encaminado y espero publicarla pronto.

En ella, y para los que tenían dudas, podrán saber mi verdadera nacionalidad. Y no es que haya querido ocultarla, sino que realmente no importa mucho y no me parecía necesario mencionarlo.

Bueno, es todo... Se me cuidan mucho!

=)

PD: He estado teniendo algunos problemas con mi internet últimamente... espero que no me falle a la hora de subir episodios nuevos, pero si tardo mucho, es por esa razon... :S

viernes, 4 de abril de 2008

Crónicas de un bi (5, los días previos)

Antes de mi primer acercamiento al ambiente como tal, tuve que enfrentar a algo que no me esperaba: mi propia hermana. Y es que al día siguiente de que me besé con Gabriel en mi misma casa, él me llamó con un tono preocupado para decirme que creía que mi hermana se había percatado de todo lo nuestro. Eso me cayó como un balde de agua fría, pero me recuperé rápidamente ya que pensé que, como ese chamo me gustaba tanto, yo sería capaz de hablar con mi hermana y contarle todo referente a mí.

Tomé mi teléfono y marqué su número porque ella estaba trabajando a esa hora. Sólo repicó un par de veces antes que ella atendiera. Nos saludamos con normalidad y hablamos de algunas cosas sin importancia, hasta que le dije: “Hermana, tengo algo que decirte”. Ella me dijo: “¿Qué?”, y yo respiré profundo y le solté: “Sabes, yo en realidad no conocí a Gabriel ayer como tú piensas. No. Nosotros nos conocimos hace una semana. Fuimos al cine juntos, porque... yo soy bi”. Un silencio muy corto se hizo y luego ella reaccionó: “¿Qué?” “Que yo soy bisexual”, repetí. Ella no dijo nada así que seguí hablando: “Nos conocimos hace una semana y cuadramos para vernos ayer en nuestra casa”. Su reacción fue mejor de lo que pudiera esperar: “Ah, ok. Bueno, normal. No puedo negar que yo ya lo sospechaba”. Esa declaración no lo esperaba, pero no me costó superarla. Al final terminamos esa conversación como si hubiésemos hablado de cualquier otra cosa y colgamos. Pero hasta el día en que escribo estas líneas, sólo hemos hablado una sola vez más de ese tema.

Mi primer acercamiento al ambiente fue en realidad la más nula, ya que no fue en ningún sitio que se considere “de ambiente”, aunque por la cantidad de personas gays y bisexuales que te consigues ahí, es como si lo fuera.

En Internet (casualmente la misma web donde conocí a Gabriel) conocí a David, un chico que vivía en la Capital, y quedamos en vernos para conocernos en persona a la salida una de las estaciones del subterráneo. Ese día yo estaba en un mar de nervios porque sería una “cita” con otro hombre, pero en un lugar más expuesto. Llegué al sitio de encuentro temprano como siempre, y esperé. Ya habíamos hablado David y yo esa mañana y nos habíamos dicho cómo estábamos vestidos. Yo lo esperé cerca de los torniquetes y vi cuando llegaba, pasaba entre la gente y subía por las escaleras eléctricas. Me había pasado por al frente pero yo no le dije nada. Estaba buscando los ánimos para hacerlo. Al final me decidí y pensé “qué demonios”, y subí yo también las escaleras. Al poco rato nuestras miradas se cruzaron y él me reconoció, nos saludamos y luego nos pusimos a hablar mientras caminábamos al Centro Comercial donde habíamos acordado ir.

Cuando llegamos, nos fuimos a una zona donde nos sentamos a tomarnos unos batidos (él brindó, aunque yo me ofrecí a pagar mi bebida) y empezamos a hablar. Ahí pude conocer que él era un chico al que le gustaba ir a lugares de ambiente, que tenía su grupo de amistades gays y bi, y que había tenido una pareja anteriormente. Yo le dije lo básico de mí, por lo general nunca miento (aunque a veces lo que haga sea “ocultar las verdades”) y le conté de mi inexperiencia en ese ámbito. Él me prometió que iríamos a un verdadero sitio de ambiente cerca de la noche, pero para mí ese día se me había complicado mucho antes de la cita, y me tenía que ir a mi casa relativamente temprano, así que el resto del tiempo que nos quedaba nos la pasamos hablando de cada uno de nosotros. Al final, nos despedimos con normalidad y me fui del lugar yo solo porque él sí se iba a quedar para reunirse con sus amigos que llegarían pronto. Después de eso nunca me volví a ver con David.

Pero por supuesto, ya había dado el primer paso y no me había ido tan mal. Estaba seguro que para la próxima iba a estar más preparado, así que reuní todas mis energías y volví a buscar a un nuevo candidato en la misma web que los casos anteriores. Después de algunos días, me encontré con una gran sorpresa en esa página: ¡otro chico que era amigo de mi hermana estaba ahí, en la sección de gays y bisexuales! Yo no me lo podía creer, Contacté con él con el temor de que me reconociera, pero luego pensé que ese detalle ya no me iba a importar más.

Al comenzar nuestras charlas por el Messenger, él no dio señal alguna de que me conociera de ningún sitio, pero yo estaba seguro de quién era él. Por mi mente pasó el jugarle una broma, o aprovecharme de ese detalle para dejarlo intrigado por mucho tiempo, pero luego lo descarté. Así que un día cualquiera le solté la “pequeña” sorpresa. Le dije: “Sabes, yo creo que te conozco”. Él replicó: “Ah, ¿sí? ¿Y de dónde?”. Yo le respondí: “Sé cómo te llaman tus amigos. Tú eres el Cuñado, ¿verdad?” A él se le notó la incomodidad de esas palabras: “Coye, creo que sí me conoces, pero no sé de dónde. ¿Quién eres?” Como no quería ganarme su enemistad, y como quería poder hablar más tranquilamente, le conté la verdad: “Tú eres amigo de mi hermana, y de echo has ido a mi casa. Yo soy Assail, el hermano de Susana”.

Como se podrán imaginar, eso no lo esperaba él, pero a los pocos minutos volvíamos a tener las mismas conversaciones que antes, sólo que a veces decíamos cosas como: “Es increíble” o “¡las cosas que pasan en la vida!” Al final, me dijo que él se iba a ir a un club de ambiente el viernes en la noche, y me preguntó si yo quería ir. Yo ni lo pensé dos veces y acepté la invitación. Me dijo que nos veríamos en el Terminal para ir a la ciudad y que me iba a presentar a un par de amigos que vivían por la zona y nos íbamos a ir los cuatro a pasar toda la noche allá en el Club, hasta el amanecer.

Cuando me encontré con Lenny (el Cuñado) en la Terminal de buses, yo estaba todo nervioso porque sería mi primera vez en una disco de ambiente. Él llegó y me presentó a su amigo Samuel (muy normalcito) y luego llegó el otro, Jonathan, un poco más “alegre”. Lenny no era casi amanerado (aunque cuando estaban los tres reunidos, se le salía bastante).

Nos montamos en el bus y salimos a la ciudad. Yo tenía mucha pena por estar con ellos ya que se les notaba mucho que eran gays. Cuando llegamos a la capital y nos montamos en el metro, fue mayor la pena aún, ya que ellos hablaban entre ellos como si fueran mujeres (“hay, hermana” “que linda estás” y cosas así). Gracias a Dios que no me incluyeron en sus juegos. Llegamos a la estación, salimos y nos quedamos esperando a otros chicos que se nos unieron luego. Gente iba y venía, el Club abría a las 11:30pm y apenas eran las siete u ocho. En ese tiempo, nos compramos unos tragos, comimos algo y llegó más gente al grupo.

Al dirigirnos finalmente al lugar, terminamos siendo unas seis personas. Cuando llegamos, tuvimos que esperar un ratico más porque aún no abrían. Mientras, nos sentamos en unos banquitos y esperamos unos minutos, hasta que por fin llegó el momento. Nos acercamos a la cola, que estaba corta, y finalmente pude conocer mi primera disco de ambiente.

Pero los detalles de ésta y de los otros sitios a donde fui, los sabrán en el siguiente capítulo.

miércoles, 2 de abril de 2008

Muchas gracias y mis disculpas ^^

Este post es sólo para agradecer los cometarios que he recibido... De veras que apetece seguir publicando cuando sabes que hay otras personas que están interesadas en lo que estás escribiendo.

También aprovecho para disculparme. Ya llevo bastante tiempo sin agregar una nueva página de mis Crónicas, pero créanme, he estado bastante ocupado, y además estoy preparando el capítulo que viene, y me está llevando más tiempo de lo que esperaba, ya que -como creo haber mencionado anteriormente- es el último que no tenía redactado físicamente en ningún cuaderno, así que me estoy esforzando para sacarlo todo de mi cabeza y plasmarlo lo más fiel posible a los verdaderos acontecimientos.

Sólo un adelanto, lo próximo que publicaré será mis primeros pasos en mi vida en el ambiente, la forma en que conocí mi primera disco gay y las amistades que tuve en ese tiempo... al igual que una conquista que no llegó a nada xD

Hasta luego!

Mientras los ríos corran al mar,
hagan sombra a los valles los montes
y haya estrellas en el cielo,
debe durar la memoria del beneficio recibido
en la mente del hombre agradecido.
Marón Publio Virgilio